Capítulo 5



La luz entrante por mi ventana me despiertó. Debería haber bajado las persianas anoche. Todo lo que me rodeaba era rosa. Creo que estaba empezando a odiar un poco el rosa. Soy ya muy mayor para tener una habitación así, pero supongo que la gente se piensa que las chicas de dieciséis años seguimos siendo, unas niñas.
Me levanté de la cama, dudé en si hacer la cama o no. Finalmente la hice. Cogí una chaqueta fina que me traje de Nueva York y bajé a la cocina a por algo de comer. Para mi sorpresa, mamá y Harry estaban desayunando. Les di los buenos días a ambos. Tricia llevaba una falda de tubo negro que le llegaba hasta las rodillas, una camiseta color crema y una chaqueta americana negra. Seguramente hoy iría a trabajar. Lo que me extrañaba es que Harry vistiera un pijama teniendo en cuenta que anoche sólo llevaba unos boxers. Intenté desechar el vicioso recuerdo mientras me preparaba unas tostadas.

-¿Vas a trabajar? -Murmuré hacia Tricia.
-Sí, no puedo faltar más días. -Contestó ella mientras toma su café en la mesa. El olor de café se extiende por toda la cocina. Se me hacía extraño. En casa nadie bebía café.
-¿Y estás todo el día?
-Sí, así que las compras tendrán que ser el fin de semana.
-Bueno, no pasa nada. -Respondí mientras me sentaba a la mesa con ellos.
-Yo la puedo llevar, hoy no tengo nada que hacer. -Intervino Harry. Miré a mamá. Ella me mira. Después mira a Harry.
-Por mi no hay ningún problema. -Negué con la cabeza.
-Entonces supongo que podéis ir los dos. Un momento. -Se levantó de la mesa y salió de la cocina.
-Muchas gracias, Harry.
-De nada. -Me sonrió.
-No he encontrado nada suelto, así que utiliza esto. -Mamá ha vuelto. Me dio una tarjeta de crédito. ¿Qué? 
-No hace falta, tengo mi propia tarjeta de crédito. -Le devuelví la suya.
-Seguramente aquí no te vale, y de todas maneras, eres mi hija, yo cubro tus gastos. -Insistió en que la coja. La acepté a regañadientes. -Ahora me voy, o llegaré tarde. -Tomó un último trago de su café y nos dio un corto beso en la cabeza a cada uno.
-Hasta luego. -Nos despedimos los dos.
-¿Salimos después de comer? -Sonrió. Debería dejar de hacer eso. Miré detenidamente su sonrisa, sus perfectos dientes, sus labios carnosos. Me ruboricé y volví a la realidad.
-Hmm, sí, claro.
-Perfecto. -Me dio una última sonrisa antes de irse. Perfecto, perfecto eres tú. ¿De verdad acabo de pensar eso?

Terminé mi desayuno mientras piensoaba en algo que hacer. La casa estaba en completo silencio. Me gustaba. Dejé mi plato, ahora vacío, en el fregadero y decidí ir a inspeccionar un poco.
Empiecé con el salón. Era grande y acogedor. Debo admitir que la decoración era fantástica. Me senté en el gran sofá que había en el medio de la habitación y enciendí la televisión. Miré uno por uno los canales que había. No encuentré nada interesante para ver, así que me di por vencida y decidí apagar la televisión.
Suboí a la primera planta. Un largo pasillo dividía la planta en dos. Me dirigí a la parte derecha. Una primera puerta me incitaba a entrar. Abrí despacio y entré. Era una mezcla entre despacho y una sala de lectura. Miré algunos de los libros. La mayoría de ellos eran libros antiguos. Reconocí algunos clásicos como "Romeo y Julieta" , "La Regenta" y "Hamlet". En una estantería aparte vi alguno actuales. Ojeé cada uno de ellos y decidí llevarme "50 Sombras de Grey". He oído tanto hablar de ese libro, que no dudé en cogerlo para leerlo.
Salí de la habitación y seguí por el pasillo. La única puerta que había, estaba abierta. Entré y el mayordomo, Walter, estaba haciendo la cama. Supongo que sería la habitación de mis padres. Era enorme, de colores crema y verde y unas vistas hacia fuera maravillosas.

-¿Necesita algo, señorita Charlotte?
-Sólo quería saber si alguien seguía en casa.
-El señor Malik ya salió a trabajar hace una hora y la señora Malik creo que acaba de salir hace un rato. -Miró su reloj.
-Vale, muchas gracias.

Él asientió y yo salí. Ahora me dirigí a la parte opuesta de la planta. Al igual que en el otro lado, sólo había dos puertas. Entré en la primera. Era el gimnasio del que me habló mi madre. Creo que aquí es donde no pasaré nada de tiempo. No me gusta hacer deporte. Cerré inmediatamente la puerta y fui hacia la última. Supongo que será el cuarto de Zayn. Pude escuchar algunos susurros así que supuse que estaría despierto.
Abrí y lo único que pude ver eran sábanas moviéndose entre gemido y gemido. Dos cabezas se asomaron entre la gran cantidad de sábanas. Uno de ellos era Zayn. Y la otra era una chica rubia, supongo que sería Perrie.
Intenté articular un "lo siento" y me marché inmediatamente de ahí cerrando la puerta detrás de mi. Me encerré en mi cuarto. Debí de haber llamado antes de pasar de esa manera. Me puse a leer 50 Sombras e intenté olvidar lo ocurrido.
Estuve como media hora leyendo antes de que un ruido me interrumpiera. Era la puerta. Alguien estaba llamando. Grité un "adelante" y la puerta se abrió. Era Zayn. No sé si estaba preparada para esto. Él vino y se sentó a mi lado en la cama. Dejé mi libro a un lado.

-Mira Zayn, lo siento, no era mi intención interrumpir, la próxima vez me aseguraré de llamar a la puerta antes de nada.
-No pasa nada, sólo quería saber si estás bien.
-Sí, acabo de ver a mi hermano follando pero estoy bien.
-Oye, ese vocabulario.
-La próxima vez os dejaré follar tranquilos. -No pude evitar reír.
-¿Me harías un favor?
-Claro, dime.
-No le digas nada a mis padres. Por favor.
-Descuida.
-Gracias. -De repente, miró hacia mi libro y lo cogió. -¿Qué haces leyendo esto?
-Lo encontré en la biblioteca.
-¿Hay algo que quieres contarme?
-¿Sobre qué? -¿A dónde quería llegar Zayn?
-¿Tienes novio? -Al tema de los novios es donde quería llegar.
-No.
-¿Segura?
-Muy segura.
-Más te vale, sino, ya me encargaré yo de él.
-¡Zayn!
-Es broma, es broma. Bueno ya me voy. -Dejó el libro sobre la cama y se fue acercando a la puerta.
-Mejor.
-Una última pregunta.
-Sorpréndeme.
-¿Ya lo has... Hecho?
-¡Zayn!
-No me has respondido.
-No, no he follado con nadie.
-Vale, vale.

Cerró la puerta y se fue. Era tan tonto. Una sonrisa ocupaba toda mi cara. Por lo menos fue mejor de lo que esperaba. Aunque no entiendía por qué no quiere que le dijera nada a Tricia y Yaser. Si ellos adoraban a Perrie. A lo mejor eran muy conservadores.
Miré el reloj, aún quedaba una hora para la comida. Decidí seguir leyendo el libro.


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3 comentarios:

  1. Solo puedo decir 1 cosa: eres la puta ostia.
    Sigue ya cojones que me has dejado enganchada ahora coño! Ala besuus:*

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  2. Sube la otra parte!!! Esta genial! Me encanta

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  3. Quiero que la sigas ya me he engachado mucho.Por favor.

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