Capítulo 13

Al día siguiente, llamé a Heather en cuanto me levanté para contarle lo sucedido. Ella se limitó a escuchar todo lo que le tenía que decir, se tomó un momento para reflexionar sus palabras y por fin habló.
-¡Qué cerdo! Tenemos que darle su merecido.
-Lo sé. -Dije pensativa.
-Oye, ¿tú estás segura de que quieres hacer esto? Si lo haces, no puedes sentir nada por él, porque si lo haces, solo conseguirás hacerte daño a ti.
-Quiero hacerlo y no te preocupes, estaré bien. Solo quiero divertirme un rato. -Fingí una risa. Intentaba convencer a Heather y a la vez convencerme a mi misma de que solo estaba con él por diversión y no por nada más. -Soy joven, Harry solo será un pasatiempos para mi.
-¡Así me gusta! Esa es la actitud.
-¿Cuál es el siguiente paso?
-¿Qué te parece si nos vemos esta tarde y te lo cuento?
-Sería perfecto, una tarde de chicas. -En vez estaba deseando salir de casa, cuanto más lejos estuviera de Harry, la tentación sería menor.
Golpearon a mi puerta. Me sobresalté.
-Un momento, Heather. -Le dije mientras dejaba a un lado el teléfono. -Adelante.
-Hola, cariño. -Era mi madre. -Veo que estás ocupada.
-Solo estaba hablando con una amiga.
-¿Has hecho una amiga? -Su tono sonó un tanto extrañado. Asentí recelosa. -Te iba a preguntar si tienes ganas de una tarde de compras con tu madre.
-Bueno, es que de hecho había quedado con Heather, mi nueva amiga, pero podría posponerlo a otro día.
-No, no, no lo canceles. Podríamos ir las tres, me encantaría conocerla. -¿Una tarde con mi madre y Heather? No sabía si eso sería bueno.
-Un momento, voy a preguntarle. -Cogí el móvil. -Heather, ¿te importaría que viniera mi madre con nosotras? Podríamos ver tiendas las tres.
-¿Tu madre? Mmm no, siempre y cuando luego podamos escaparnos, que tenemos muchas cosas de las que hablar.
-Ningún problema. -Reí.
-Bueno, entonces me pasaré por tu casa a las 5.
-De acuerdo, hasta luego. -Colgué y miré a mi madre. -Ha dicho que pasará por aquí a las 5.
-Está bien, pues iré a prepararme, tú deberías hacer lo mismo. -Me dio un beso en la cabeza y se fue.
Me levanté y me fui directa a la ducha. Las duchas fresquitas eran lo mejor del verano, aunque las temperaturas en Reino Unido no eran muy altas. Al acabar de ducharme, me envolví en una toalla dejando mi pelo suelto para que se secara al aire. Salí tan precipitadamente del baño que no me di cuenta de que Harry estaba fuera en el pasillo esperando a que saliera, probablemente para ducharse o hacer sus necesidades.
-Hola. -Me dijo sensualmente. -No deberías salir así, cualquier podría verte.
-¿Ah sí? -Pregunté apoyando una mano en su pecho mientras me sujetaba la toalla con la otra. -¿Como quién?
-Como yo por ejemplo.
-No creo que eso sea un problema. ¿O lo es para ti?
-No, al contrario. -Me dijo justo antes de besarle. Ambos nos fundimos en un largo y pasional beso. Sus manos recorrían mis piernas colándose por debajo de la toalla hasta llegar a mi descubierto trasero. Lo pellizcó ligeramente mientras me acercaba más aún a él. Sentía su respiración acelerada lo que me excitó más aún.
Unas pisadas interrumpieron nuestro encuentro. Nos alejamos rápidamente pero ambos miramos en dirección al ruido. Era el mayordomo, el cual nos miró con desaprobación. No esperé para que tuviera la oportunidad de decir algo y me metí en mi habitación.
Solo quedaban diez minutos para que Heather apareciera. La verdad es que había tardado bastante en ducharme, podría pasar hasta casi una hora en la ducha. Claro, que luego acababa arrugada como una pasa.
Me vestí con unos pantalones cortos de cintura alta, una camiseta coral de tirantes lisa y unas creepers corales a juego. Peiné mi melena y la sequé gracias a mis manos hasta que conseguí el volumen que siempre tiene. 
Bajé en cuanto vi que ya eran las cinco pasadas. Para mi sorpresa Heather ya había llegado. La verdad es que no me di ni cuenta, desde la segunda planta una no se enteraba de nada de lo que pasaba abajo. Vi que mi madre y ella estaban hablando entretenidamente.
-Hola, Heather. Qué rápido has llegado. -Le dije mientras le daba un amistoso abrazo.
-Sí, la chica es muy puntual. -Puntualizó mi madre. -Y bien, ¿listas para irnos? Va a ser una larga tarde de compras.
-¡Listas! -Heather nos cogió del brazo a ambas arrastrándonos fuera de la casa mientras le contaba a mi madre la de veces que iba con su madre de compras y lo mucho que les gustaba ir de tiendas y la moda.
Mi madre montó primero en su asiento del coche. Me resultaba muy extraño ver como los asientos pilotos de los coches estaban a la izquierda y no a la derecha como en Estados Unidos. Heather y yo nos pusimos atrás. 
En cuanto Heather le contó a Tricia que iba a estudiar Empresariales, mi madre se emocionó puesto que ella había estudiado Empresariales. Parecía que todo lo que hacía Heather le parecía maravilloso. Me estaba empezando a dar algo de celos.
Tiempo después, llegamos a un centro comercial enorme, no era nada comparado al que había ido con Harry.
Tricia encontró rápidamente ropa que probarse y se metió en un probar. Aproveché y me acerqué a Heather para poder hablar con ella.
-¿Cuál es el primer paso?
-Provocarle, sé un poco zorra y descarada, seguro que le enloquecerás. Pero primero, deberías cambiar de estilo de ropa. -Dijo mirándome de arriba abajo. Examinó toda la tienda y se movió rápidamente cogiendo diferentes prendas de ropa. Me empujó hasta un probador. La ropa era bastante sugerente, pero en el buen sentido, además de muy femenina. Me encantaba todo lo que Heather había elegido para mi. Cuando me probaba algo salía para que ella me diera su aprobación.
-¡Tricia, Tricia! -Heather se puso a gritarle en cuanto salió del probador. -¿Qué te parece esto para tu hija?
-¿Lo has elegido tú? La verdad es que le sienta de maravilla.
-Sí, le queda todo genial. -Me sonrojé.
-Entonces no hay más que hablar, vamos a pagar todo esto.
Estuvimos comprando en algunas tiendas más, hasta que el móvil de mi madre nos interrumpió. Una emergencia del trabajo que debía resolver inmediatamente.
-Lo siento chicas, es preciso que vaya. Pero, Heather, me gustaría que después cenaras con nosotros, ¿podrías?
-¡Por supuesto! Solo que tendría que llamar a mi madre, pero me dejará.
-De acuerdo. Charlotte, cariño, después te llamo para decirte a donde vamos a cenar.
Agité mi cabeza de arriba abajo. Ella se fue y por fin pude relajarme un poco. Era un agobiante ver como a mi madre le encanta Heather y pasaba totalmente de mi. 
En cuanto se fue, le conté a Heather lo que pasó al salir del baño.
-Uh, al parecer no hace falta que te diga los pasos que debes seguir, ya lo haces tú sola. -Dijo con una sonrisa. -¿Sabes lo que necesitarías? Un camisón sexys de esos. -Dijo apuntando una tienda de ropa interior. -He oído por ahí que a Harry le gustan, hay que comprobar si es cierto, ¿no crees?
Las dos sonreímos maliciosamente y nos adentramos a la tienda. Al final, compramos unos cuantos, diferentes, claro.
Después estuvimos dando vueltas y tomando algo hasta que por fin llamó mi madre para decirnos a donde debíamos ir. Iría toda la familia, incluido Harry. Cogimos un taxi y en menos de media hora ya estábamos ahí. Habíamos llegado antes que el resto, así que decidimos esperarlos fuera del restaurante.
No tardaron en aparecer. Tricia y Yaser se habían arreglado, ella llevaba un vestido y él, un traje. Mi hermanastro llevaba una camisa negra ceñida, unos pantalones pitillos, negros también y unos preciosos zapatos italianos. Y después estaba Harry con su look informal. Vestía unos pantalones vaqueros hasta la rodilla y una camiseta blanca lisa. Para rematar su estilo, también llevaba un sombrero beige. No le quedaba nada mal. No sabía que esos sombreros podían quedarle bien a alguien.
Primero saludamos a los padres y después a Zayn y a Harry. Lo que me extrañó fue que Heather y Zayn se saludaran tan normal. No sé cómo se puede saludar normal a alguien con quien estuviste liado, pero al parecer ellos no tenían problema. 
Yo le di un abrazo a Zayn en modo de saludo y otro a Harry.
-Hola, Harry. -Le susurré al oído sensualmente a Harry mientras le abrazaba. Después le dejé de abrazar, di un rápido giro sobre mis talones golpeándole ligeramente con mi pelo. -¿Entramos ya?
Todos asintieron y empezaron a entrar. Heather se acercó a mi y me cogió del brazo.
-Siéntate a mi lado y asegúrate de tener en frente a Harry. -Puse cara de confusión. -Tú haz lo que te digo.
El mesero nos llevó hasta una mesa bastante larga de seis personas, justo el número que éramos. Por suerte conseguí sentarme en frente de Harry. Heather estaba a mi izquierda y tenía en frente a Zayn y en diagonal izquierda a mi madre. Yo, por el contrario, a mi diagonal derecha tenía a Yaser.
Poco después de tomarnos el pedido, nos trajeron la cena. La velada transcurrió tranquila hasta que llegó el momento de la elección del postre. Los cuatro charlaban sobre uno de sus viajes, así que Heather aprovechó para decirme que mirase mi móvil. Me había enviado un mensaje.
-Provócale, es la situación perfecta. Con el pie.

Me giré a mirarla y me dio un golpecito con su codo. Me deshice furtivamente de mi zapato izquierdo y poco a poco, estiré mi pierna intentando alcanzarle. Por suerte llegué hasta él, temía no estar lo suficientemente cerca. Empecé acariciándole con el gemelo izquierdo. Deslizaba mi pie lentamente de arriba abajo y después pasé a la pierna derecha. Tenía las piernas lo suficientemente abiertas para poder colar mi pie entre su entrepierna y llegar a su parte íntima. Presioné con mi pie sutilmente.
Se quedó atónito. Reí en mi interior. Retire mi pie y me calcé con mi zapato. Me disculpé y me fui al baño. En verdad, no quería ir al baño, solo necesitaba una vía de escape. Estaba impresionada por haberlo hecho, nunca me hubiese sentido capaz.
Abrí el grifo y me empecé a lavar las manos. Harry irrumpió el baño.
-¿Te crees que puedes hacerme eso e irte como si nada? -Preguntó antes de entrar y cerrar la puerta con el cerrojo tras de él.

Capítulo 12

-El St Paul's School es el mismo colegio que Harry me recomendó.
-Esto es cosa del destino, el destino quería que fuésemos amigas. -Rió. -Y hablando de Harry, ¿sabes lo que deberías hacer? Ponerte a tontear con algún chico, que vea que no es el único en el mundo.
-Pero yo no sé hacer eso.
-Es fácil, solo tienes que hablar con un chico, sonreír y reír todo el rato. -La miré dubitativa. -Venga, tienes que hacerlo. Tienes que vengarte por el beso con Georgina. 
-¡Está bien! Que comience el juego.
Bajamos por las escaleras y Heather inspeccionó la sala en busca de algún chico. Finalmente encontró a un chico. Nos acercamos y ella nos presentó. Después, ella se fue y nos dejó a solas.
Se llamaba James. Tenía el pelo negro y los ojos azabaches. El chico no estaba mal pero al parecer solo le preocupaba su pelo. No hizo más que hablarme sobre los champús y mascarillas que usaba. Pensaba que seguiría aburrida teniendo que escuchar cosas sobre el pelo durante bastante tiempo, cuando de repente alguien me tocó el hombro.
-¡Charlotte! -Era el amigo de Harry, Louis.  Me disculpé con James y me giré hacia Louis.
-Hola, Louis. ¿Qué haces tú por aquí?
-Eso mismo debería preguntártelo yo, no sabía que eras universitaria. -Me guiñó un ojo.
-Y no lo soy pero shh, no digas nada.
Justo un momento después, Heather entró con Harry por la puerta del jardín. Ella me guiñó un ojo. También vi como Harry nos miró a ambos.
-¿Bailamos? -Le dije repentinamente a Louis. El accedió, así que nos acercamos al grupito que estaba bailando en medio del salón. Era una canción movida.
Mientras que bailamos hablábamos de cosas triviales. Él me hacía reír todo el rato, lo que hizo que el plan funcionase. Al parecer, Harry no quitaba su persistente mirada de nosotros. Después sonó una canción lenta. Todo el mundo buscó una pareja.
Louis y yo nos miramos. Me acercó a él poniendo sus manos en mi cintura. Yo juntó mis manos detrás de su cuello y empezamos a movernos lentamente. Harry ahora parecía furioso.
Al acabar la canción le di un corto abrazo a Louis y, mientras le estaba abrazando, una mano tiró fuertemente de mi brazo haciéndome separarme de Louis. Solo podría ser una persona: Harry.
-Se está haciendo tarde, tenemos que irnos. -Dijo llevándome hacia la salida.
-Pero si aún es muy pronto.
-Tu madre estará preocupada. Así que nos vamos.
Y no volvimos a hablar. Durante todo el trayecto a casa, ninguno habló. Él parecía estar sumido en sus cosas. 
Al llegar a casa, no había nadie.
-Muy preocupada debía de estar mi madre. -Ironicé. Él bufó, me cogió de la mano y me llevó arriba a su habitación. Me dejó pasar primera y después de entrar él, cerró la puerta y echó el pestillo.
-En verdad , quería tenerte para mi solo. -Me contestó con una sonrisa lasciva.
-¿Ah sí? -Le pregunté mientras le miraba viniendo hacia mi. Con el dorso de su mano recorrió suavemente mi brazo lo que hizo que se me erizara la piel. Al darse cuenta del efecto que producía en mi, soltó una risita. Me estaba provocando.
Sin dejar de mirarle en ningún momento, acerqué mis labios a los suyos y le besé. Él siguió mi beso, haciéndolo cada vez más y más intenso hasta que capturó mi labio inferior entre sus labios y me dio un dulce mordisco.
Entonces, apoyé mis manos en sus bien trabajos bíceps y con cuidado le tiré encima de su cama. Su cara de sorpresa y desconcierto me resultó muy divertida.
Trepé ágilmente por la cama hasta estar a su lado y después me puse encima suya. Harry tiró de mi brazo haciéndome caer completamente encima de él y siguió besándome. Sus brazos sobre mi. Sus labios con los míos. Su lengua juguetona con la mía. Pudimos estar así fácilmente media hora. 
Me quedé maravillada con sus besos. Ya no podía pensar en ninguna cosa más que no fuéramos él, yo y aquellos besos. Pero aquel no era el plan que había pactado con Heather, no podía dejarme llevar por mis sentimientos amorosos hacia él. El plan era provocarle y dejarle con ganas, hacerle enloquecer, y sobre todo, enamorarle y después romperle el corazón en mil pedacitos. Por eso, debía evitar sentir algo más. 
Fue cuando intentó bajarme la cremallera del vestido cuando me di cuenta de cuan excitado estaba, por lo que paré en seco, dejándole con ganas de más. Me levanté, me coloqué el vestido, giré sobre mis talones y, con un buenas noches, me despedí de él y me fui a mi habitación. 
Cogí mi móvil y tecleé rápidamente a Heather que creía que había hecho bien mi trabajo. Después lo dejé en la mesilla y me quité el dichoso vestido. Me puse el pijama y me metí en la cama. Esa tarde fue como una auténtica montaña rusa entre tantos besos, llantos, enfrentamientos. Quitando el hecho de que casi me violan y de haber visto el beso de Harry y la arpía rubia, no había ido tan mal el día. Había hecho una amiga, por primera vez en mi vida, y también había tenido un encuentro apasionado con un chico.
-¿Charlotte? -Harry me distrajo de mis pensamientos tocando a mi puerta. Y antes de que pudiese decir nada, entró. -¿Estás dormida?
-No, aún no. -Contesté.
-Es que me gustaría que hablásemos. -Dijo sentándose a mi lado.
-Hablemos, pues.
-Veamos. -Se le notaba un poco nervioso. -Esto que acaba de pasar...
-Sé lo que intentas decir. Ha estado bien pero no quieres que vuelva a pasar, ¿verdad?
-¡No! ¡No! No es eso. -Negó con la cabeza.
-¿Entonces?
-Primero, yo no soy de relaciones serias. Nunca he tenido una de verdad. Pero tampoco quiero meterme en una relación, soy joven y quiero aprovechar eso, ya tendré tiempo para algo serio.
-Sí, eso me ha quedado bastante claro. -Le dije mientras pensaba en todas las cosas que llevaban hasta ese punto. La conversación con Louis, la arpía rubia, el comentario de Heather. Era todo un rompecorazones. Decidí no hacer ningún comentario más sobre eso puesto que no compartía su opinión por lo que él continuó.
-Y segundo, eres la hermana de Zayn, vivo en su casa, no me parece muy correcto. -¿Y acostarse  con todas le parece correcto? -Y aparte, a Tricia no creo que le haga gracia que me folle a su hija en su propia casa.
-¿Y qué prepones?
-Pues... Que tengamos lo que tengamos, tiene que ser en secreto. ¿Estás... de acuerdo con eso?
-Sí, supongo que sí. No tengo ningún problema. Pero quiero saber una cosa, ¿cómo sería lo que tuviéramos?
-Podría ser una especie de relación liberal, podrías liarte con otros chicos y yo con otras.
-¿Con cualquiera?
-Exacto. Y bien, ¿aceptas?
Eran tan sorprendente como podía enamorarme con una sola sonrisa y a la vez hacer que le odie con unas simples palabras. En casos normales, le hubiese dicho rotundamente que no, pero algo me impedía hacerlo, le necesitaba, no quería parar esto. Y además, tenía un plan que cumplir.
-Acepto.