Capítulo 2

Laura's P.O.V.

¿Mi próximo destino? la Universidad de Cambridge. La única del mundo que tiene la carrera de Fotografía. Por fin, podría estudiar lo que más me gustaba. He esperado esto todo mi vida. Nunca había pensado que ocurriría, porque por lo visto, ninguna Universidad había tenido carreras de Fotografía.

-No me lo puedo creer. Esto es imposible. No puede ser cierto. -Eso y otras frases fueron lo único que pasaron por mi mente durante mi viaje en avión a Inglaterra. Me tomé un somnífero para intentar relajarme y poder dormir durante el largo trayecto de diez horas.

Una de las azafatas me despertó de mi sueño con tono cortés comentándome que íbamos a aterrizar. Fruncí el ceño al pensar que se me había hecho muy corto, y le dí las gracias. Ella se retiró.
Al bajar, una brisa de viento frío me golpeó la cara.

-Tierras inglesas. -Pensé.

Fui a por mis maletas y después salí. Nadie me esperaba así que, cogí un taxi para que me llevara a la Universidad. Ya había estado aquí, así que no me suponía ningún problema.
En media hora ya estábamos en la Universidad. Me acerqué a mi residencia y entré.
Una señora de unos treinta años, diría yo, rubia de ojos azules me recibía en la recepción. Saludé educadamente, lo mismo hizo ella.

-¿Tu nombre, por favor?.
-Laura.-Iba escribiendo todo en su ordenador con sus delicadas manos. Me asignó una habitación que tendría que compartir con alguien más.
-Estas son las llaves, intenta no perderlas. -Me sonrió delicadamente y me puso las llaves sobre mi mano. Me reí ante su comentario. -¿Te gustaría que te acompañe?
-Sería de gran ayuda. -Se levantó de su escritorio y me guió hasta mi habitación, la 47. Tenía suerte de que estuviera en la primera planta ya que este edificio tenía seis plantas.
-Esta es.

Abrí la puerta y entré. La habitación era realmente sencilla. Las paredes eran de color blanco y el suelo estaba recubierto de parqué. Habían dos camas, lo que suponía que sólo tenía que compartir habitación con una persona. Tenían un edredón con cuadrados rosas, verdes, morados y blancos con una pequeña almohada rosa en la parte superior. Encima de las camas había un par de toallas, de color crema y unas sábanas de recambio. El cabecero era de madera, igual que una mesita que había al lado de cada una de las camas con una lámpara negra encima. Los dos armarios y los escritorios que habían también eran de madera, como todo el mobiliario que había en esa habitación. Las sillas de los escritorios eran de cuero negro. Creo que era la primera cosa que veía que no era de madera. Aparte de eso, no había mucha cosa más; una pequeña corchera, algunos estantes y unas cortinas blancas.
-No te preocupes, podéis cambiar lo que queráis de la habitación. -Sentí como si me hubiera leído el pensamiento. -Y ahora tengo que irme, ya nos veremos por aquí. 
-Muchas gracias. -Le dediqué una sonrisa, que me la devolvió antes de irse.

Dejé mis maletas al lado de una de las camas. Entonces divisé una puerta que no había visto antes. Entré y descubrí que era el baño. Era bastante espacioso, eso sí, pero también sencillo. Salí y me tiré en la cama. Me dormí al instante.



Macy's P.O.V.

Estaba metida en mis pensamientos mientras escuchaba música cuando, de repente, un misterioso jóven depositó su maleta en el mismo compartimiento que yo, y se sentó a mi lado. Llevaba una sudadera con la capucha puesta sobre la cabeza. Esto no me parecería muy extraño si no fuera porque estamos en pleno verano. Intenté mirarle disimuladamente, fijándome en todos los movimientos que hacía.
Se quitó la capucha pausadamente y pude darme cuenta de que su cabello era castaño. La verdad, tenía un pelo bonito. Una de mis debilidades en los chicos es el pelo. 
Repentinamente se giró hacia mi, supongo que notó que le estaba mirando. Simplemente me sonrió. Pude percibir que sus ojos eran azules. Me quedé prendida por su ojos. Poco después reaccioné, le sonreí y giré para mirar hacia la ventana. Ese chico me resultaba conocido, pero no sabía ni porqué ni de qué. Pensaba y pensaba pero no podía acordarme. Hasta que, finalmente, me acordé. Me sentí ridícula al no haberme acordado.

-¿Eres Louis, verdad? -Le pregunté intentando parecer tranquila aunque verdaderamente no estaba nada tranquila, estaba emocionada. Louis de la banda más conocida en todo el mundo estaba sentado a mi lado en mi mismo vuelo.
-Sí. -Afirmó con una cara divertida.-¿Y tú? ¿Cómo te llamas?
-Soy Mariana, pero puedes llamarme Macy.
-Encantado de conocerte. Así que... ¿A Cambridge, eh? -Me preguntó casualmente.
-Sí, este año empiezo la Universidad allí.
-¿En la Universidad de Cambridge? ¿Y qué estudias?
-Sí, en la de Cambridge y voy a hacer un doble grado en Derecho y Periodismo.
-Wow. -Al parecer, se quedó sorprendido. -Pues mucha suerte. -Volvió a sonreír.
-Gracias, la necesitaré. -Dije riendo. -¿Y tú que vas a hacer en Cambridge? ¿Y qué haces en Madrid?
-Pues, ya que tengo unas pocas semanas de vacaciones, he aprovechado para hacer un viaje a Cambridge y visitar unos parientes y tuve que hacer escala en Madrid.
-¿Y no se supone que los famosos tenéis avión privado y esas cosas?
-Se supone. -Me dijo riendo ante mi comentario. -Pero... A veces me gusta volver a ser una persona normal y actuar como tal.
-Me imagino. -Espeté con cara pensativa.
-Buenas tardes, señores pasajeros. En nombre de Iberia el comandante y la tripulación les damos la bienvenida a bordo de este vuelo con destino a Cambridge. La duración estimada de este vuelo es de tres horas y quince minutos... -Y ahí estaba el típico mensaje de siempre.
-Allá vamos. -Dijo Louis abrochándose el cinturón de seguridad.

El viaje se me hizo muy ameno. No paraba de hablar con Louis. Hacía mucho el tonto, también se puso a contar chistes mientras yo reía a carcajadas. Me enseñó fotos de todos los lugares donde había estado y no eran pocos. Y luego prosiguió con vídeos que grabó con los demás chicos de la banda haciendo tonterías. Yo me estaba muriendo de la risa. Es muy fácil hacerme reír.

-¿Te gustaría conocerlos? -Preguntó curioso.
-¡Me encantaría! -Expresé sin pensármelo dos veces.
-Genial, ¿podrías darme tu número de teléfono?

Le apunté mi número en la agenda de su teléfono.

-Ya está. -Sonreí.


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