Capítulo 3

Macy's P.O.V.

-Señoras y señores, en unos instantes vamos a aterrizar. Les rogamos que se abrochen los cinturones.
-Se me ha hecho corto el viaje gracias a ti. -Me dijo Louis.
-Sí, a mi también.

En menos de cinco minutos ya estábamos en tierra. Louis y yo decidimos esperar a que la gente empezara a salir y ya después salir nosotros tranquilamente. Me ayudó a bajar mi equipaje del compartimiento y se lo agradecí con una sonrisa. Ambos nos despedimos de las azafatas y avanzamos por el pasillo hasta llegar a la cinta para recoger nuestras maletas facturadas. Cogimos cada uno las nuestras y nos dirigimos a la salida. En seguida reconocí mi nombre en un cartel que sostenía un hombre menudo, de avanzada edad y que tenía una cara agradable.

-¿Viene alguien a buscarte? -Louis me despertó de mis pensamientos.
-Sí, de hecho, ya está ahí. -Le dije señalando al hombre que vi antes.
-Bueno, entonces me quedo más tranquilo.
-¿Y tú cómo vas?
-Cojo un taxi. Bueno, espero volver a verte algún día.
-Por mi encantada. -Le sonreí y de pronto, sentí cómo me abrazaba. Yo le devolví el abrazo.

Y así, nos despedimos. Posteriormente me dirigí a dónde el hombre me esperaba.

-Buenas noches, me llamo James y soy su tutor aquí en Inglaterra. Encantado de conocerla, señorita Mariana. -Me dijo dándome la mano como saludo.
-Encantada James, y por favor llámeme Macy. -Le di también la mano, lo cual me pareció un tanto extraño ya que en España saludamos dando dos besos.
-Está bien. ¿Vamos ya?
-Sí.
-Permítame. -Cogió mi maleta más grande y yo me quedé con la pequeña.

Avanzó hasta el aparcamiento. Caminamos entre millones de coches hasta llegar al suyo. Era un jeep negro con las ventanas tintadas. Abrió el maletero y colocó ágilmente mi maleta, tomó mi maleta de mano y la colocó al lado de la otra, cerró el maletero y me abrió la puerta trasera del coche para que me montara. Le dí las gracias y subí. Estos ingleses eran realmente caballerosos.
Él también se montó y encendió el coche. Salimos del aparcamiento hasta llegar a una gran autopista. Era de noche por lo que no pude ver mucho pero aún así estaba emocionadísima.

-¿Ha estado alguna vez en Inglaterra?
-No, nunca. ¿Se nota?
-Un poco, pero es normal. Estoy acostumbrado.
-¿Cuánto tiempo lleva trabajando en esto?
-Puede tutearme si lo desea. Y llevo demasiados. -Dijo sonriendo. Me parecía un señor muy amable.
-Sólo si usted también lo hace. 
-Estoy de acuerdo. -Volvió a sonreír.

El resto del camino estuvimos callados.


Laura's P.O.V.

El sonido de alguien llamando a mi puerta me despertó. Me incorporé perezosamente y observé que ya era de noche. El sonido se volvió a escuchar. Avance hacia la puerta y abrí. Era la señora de la recepción que me condució hasta mi habitación. A su lado vi a una chica cargada con dos maletas. Supuse que era mi compañera de habitación.

-Hola Laura, ella es Mariana y va a ser tu compañera de habitación. -Me afirmó. Me alegré ya que parecía muy simpática.
-Encantada. -En seguida vino a darme dos besos.
-Igualemente. -La sonreí.
-Bueno chicas, os dejo. -Y se alejó por el pasillo.

Volví nuevamente a mi cama y me senté en ella. Mariana llevó sus maletas al lado de su cama e inmediatamente buscó su cargador y puso a cargar el móvil. Después, estuvo un buen rato utilizando el móvil hasta que por fin lo dejó.

-Perdona, ¿cuál es mi armario? -Preguntó.
-Escoge el que quieras. -Asintió y abrió el que estaba más cerca de su cama.
-Es pequeño. -Me levanté para observarlo.
-La verdad es que sí, no sé dónde entrarán todas mis cosas.
-Ni yo, voy a intentar a ver si entran. -Dijo riendo mientras abría la cremallera de su maleta y sacaba la ropa. Y empecé a hacer lo mismo.

Estuvimos ordenando nuestra ropa mientras nos contábamos cosas sobre nosotras. Me dijo que prefería que la llamase Macy, que venía de Madrid y que iba a estudiar Derecho y Periodismo. También me contó las cosas que le gustan y las que no, y yo hice lo mismo. Y por fin, acabamos con la ropa.

-¿No crees que esta habitación es muy simple? -Me preguntó y yo asentí. -Yo creo que deberíamos comprar algunas cosas y decorarla a nuestra manera, ¿no?
-¡Sí, podríamos ir mañana!
-¡¡Hecho!! También me gustaría ir a visitar esto.
-Yo ya lo he visitado, pero no me importa volver a visitarlo. Va a estar bien.
-Gracias, eres muy amable. -Me dijo con una cara adorable.
-Oye, ¿no tendrás nada de comer, verdad?
-De hecho sí, se suponía que era para el viaje en avión pero al final no comí nada. -Sacó una bolsa de patatas Lays.
-Oh, muchas gracias. -Le dí un abrazo como agradecimiento y las abrí rápidamente. Hacía demasiadas horas que no comía. -¿Tú no tienes hambre?
-No realmente.

Estuvimos un rato más despiertas y después nos acostamos.


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