Capítulo 7





Era un conjunto de ropa interior negro de encaje. Harry lo sostenía agitándolo de un lado a otro mientras mantenía una sonrisa pícara. En menos de un segundo, cogió el bañador blanco que yo sostenía y buscó la etiqueta. No entendía nada.

-Incluso es de la misma talla, sé elegir. -Dijo devolviéndome el bikini. Sentí cómo mis mejillas se teñían de rojo. -Es perfecto para ti.
-Harry, déjalo dónde estaba.
-Vamos. -Negué con la cabeza y se fue.

Seguí mirando los bikinis por última vez. Al final me decanté por el blanco puesto que no vi ninguno que me gustara más.
Me dirigí a la sección de pijamas. Elegí dos, ambos veraniegos. Los pantalones del primero eran de color negro y la camiseta era blanca de pequeñas florecillas negras. El segundo eran un conjunto de pantalones de cuadrados morados y verdes y una camiseta de tirantes morada.
Ya había acabado con las compras así que, fui a pagar. Después salí. Harry estaba esperando apoyado en una pared. Enseguida se percató de que ya había terminado, cogió sus bolsas y empezamos a caminar. El silencio reinante entre nosotros se rompió cuando tres chicas aparecieron delante nuestro, una rubia y dos morenas.

-¡Harry! ¡Harry! -Gritó la rubia mientras se acercaba y le daba un beso en la mejilla.
-Hola chicas, cuánto tiempo.
-¿Qué es de tu vida? Apenas sé de ti.
-He estado liado con la Universidad y eso.
-Deberías llamarme algún día. -La rubia se le estaba acercando aún más mientras frotaba el brazo de Harry. Suelta a mi hombre, zorra. -Ah por cierto, la última vez que estuviste en mi casa, te olvidaste la chaqueta.
-Es verdad, intentaba escapar de tu madre.
-Deberías venir a por ella y ya sabes... -Estaba alucinando. ¿Quién era ella? ¿Su ex? ¿Seguían juntos? Harry se reía nervioso. -Bueno, nos tenemos que ir, un gusto volver a verte.
-Igualmente, adiós.

Seguimos caminando hasta que nos volvieron a parar, esta vez era un chico moreno de ojos azules. Parecía de la misma edad que Harry y era increíblemente guapo.

-¡Hey, Louis! -Dijo Harry mientras le daba un abrazo. -Así que ya has vuelto de las vacaciones.
-Sí, volví ayer y estaba haciendo unas compras. Al igual que tú por lo que veo. ¿Y quién es esta preciosidad? -Se giró hacia mi, cogió mi mano y poso un dulce beso en ella.
-Soy Charlotte.
-Yo soy Louis, encantado.
-Es la hermana de Zayn. -Interrumpió Harry.
-¿Zayn tiene una hermana?
-Sí, larga historia. -Se veía molesto pero no entendía por qué.
-¿Y tienes novio?
-Tío, es la hermana de tu amigo, déjala en paz.
-Como siempre, habrá que hacer lo que dice el señor mandón. Señorita. -Dijo mientras volvía a dejar un beso en mi mano. -Harry, luego te llamo, ¿de acuerdo?

Harry asintió con desgana y se dieron un último abrazo antes de que nos fuéramos. Louis me había caído bien, no como la arpía rubia.

-¿Quieres comprar algo más? -Me preguntó.
-No, es suficiente.
-¿Quieres comer algo antes de irnos? -Me encogí de hombros. -Lo tomaré como un sí.

Nos acercamos a una heladería, apenas había gente así que no tardamos en pedir nuestros el helados. El mío era de frutas del bosque y el suyo de chocolate.

-Serán 3 libras cada helado. -Nos anunció la dependienta. Intenté sacar rápidamente mi monedero pero entonces Harry agarró mi mano.
-Pago yo.
-No hace falta, Harry.
-He dicho que pago yo.

Me rendí, así que él soltó mi mano y pagó. Me dio un helado y nos sentamos en una de las mesillas que habían.
Se veía tan sumamente sexy mientras comía su helado. Me di cuenta de que le estaba mirando fijamente, así que desvié la mirada a mi helado. Aún seguía un poco molesta porque no me dejó pagar y también por lo que pasó con la arpía rubia. ¿Eran celos? No, no. No podían ser celos. No siento nada por Harry. Además es el amigo de mi hermano. Es imposible.
A decir verdad, estaba hecha un lío. No podía pensar con claridad.

-Oye. -Dime mientras acercaba mi mano a su brazo. -Tienes un poco de helado en la cara.
-¿Dónde? -Se empezó a tocar la cara.
-Aquí. Cogí el brazo con el que sujetaba el helado e intenté restregárselo pero él hizo fuerza con su brazo.
-Eres lista, pero no muy ágil. -Se rió.

Le miré con cara de enfado y seguí comiendo mi helado mientras miraba a mi alrededor. En un abrir y cerrar de ojos, tenía helado por toda mi nariz.

-¡¡Oye!!
-¿Ya no es tan divertido, eh? -No paraba de reírse. En cambio, yo solo cogí una servilleta para limpiarme. -Trae, ya lo hago yo.

Se levantó y acercó una silla a la mía. Cogió la servilleta que yo sostenía. Empezó por la parte superior de mi nariz y continuó hacia abajo. Frotaba la servilleta con delicadeza, apenas la sentía. Mientras me miraba a los ojos y sonreía. Cuando acabó, cogió mi cabeza con ambas manos y posó un beso en mi nariz.


             __________________________________________________________


Si lo has leído, pulsa el botón.



Y si me quieres hacer feliz, deja tu comentario. Gracias por leer ♥

6 comentarios: