Sofía's P.O.V.
Bajamos de la barca. En menos de cinco minutos, la familia restante estaba rodeándonos avasallando a Safaa con millones de preguntas. Ella intentaba calmarlos.
-De verdad, que no ha pasado nada, Sofía me salvó. -Todas las miradas, de repente, se pusieron en mi.
-Gracias, muchísimas gracias. -Tricia insistía mientras apretaba mis manos con las suyas. Sus ojos agradecidos y aún con cierta preocupación no dejaban los míos. Me limité a asentir y sonreír.
-No ha sido nada.
-Creo que deberíamos volver a casa. -Finalizó mientras tiraba de su hija menor. Los otros nos vimos obligados a hacer lo mismo.
Después de un incómodo trayecto en taxi, en el que no se escuchó ni una sola palabra, llegamos a nuestro destino.
Aproveché que el baño estaba vacío para darme una rápida ducha. Me vestí con unos pantalones cortos vaqueros y una camiseta coral de tirantes y dejé mi pelo mojado suelto.
Al entrar en mi habitación me encontré a Zayn durmiendo en la cama. Todavía eran las seis de la tarde y él ya dormía. Increíble. Decidí no molestarlo y bajar al salón. Todas las chicas, incluida la madre, estaban viendo la televisión.
-¿Se ha dormido? -Me preguntó Waliyah mientras me señalaba con la mano el asiento vacío que había en el sofá en el que ella estaba sentada.
-¿Qué? -Comprendiendo su gesto, me senté a su lado.
-Zayn.
-Oh, sí. -Reí.
-Es igual que su padre. -Comentó Tricia. Ahora entiendo por qué Yaser no las está acompañando. -Los dos duermen mucho.
Discutimos un poco sobre qué ver, finalmente decantándonos por un reality show. Tricia nos trajo de la cocina algunas cosas para picotear. Eran una compañía agradable. Las cuatro criticábamos el mal comportamiento de los protagonistas o hablábamos sobre los romances del programa.
Deseaba quedarme más, pero unas dos horas después, el sueño podía conmigo.
-Tengo algo de sueño, así que creo que yo también me iré a dormir. -Anuncié mientras me levantaba.
-Pero en un rato vamos a cenar, cariño. -Tricia me miraba con afecto. Es tan amable.
-No tengo mucha hambre, me gustaría dormir.
-Claro, no te preocupes.
Subí las escaleras. Entré despacio. Zayn dormía profundamente. Me puse el pijama lo más rápido posible. Aún sabiendo que Zayn dormía, me espantaba el hecho de que se despertara y me encontrara así, a medio vestir.
Me metí en la cama y me acurruqué al lado de Zayn. Él remoloteaba en la cama hasta que abrió sus pequeños ojos encontrando los míos.
-Ey, ¿qué hora es? -Preguntó aturdido.
-Shhh, sigue durmiendo.
Acaricié su cabello hasta que volvió a quedarse dormido. Poco rato después, yo también caí en los brazos de Morfeo.
Laura's P.O.V.
Solo había pasado un cuarto de hora desde el comienzo de la película y Niall se había acabado todas las palomitas. Solo soltó un simple "lo siento" y sonrió. Era tan tonto. Pero me encantaba.
A veces le miraba disimuladamente de reojo y otras le miraba directamente, pero casi siempre me pillaba y entonces yo giraba la cabeza.
Quería tocarlo, sentirlo cerca de mi.
-La verdad es que las películas románticas me dan ganas de dormir. -Bostezaba mientras estiraba sus brazos hasta que finalmente posó su mano derecha en mi hombro derecho, típico en las películas. ¿Realmente estaba haciendo eso o estaba soñando? Me pellizqué el brazo. Nada. La mano de Niall seguía en mi. Todo mi cuerpo se estremeció.
Debatía conmigo misma sobre si debía hacer algo o dejarlo pasar. ¿Pero cómo dejarlo pasar?
-Tienes razón. Esta película es bastante mala. -Aprovechando que él había dado un pequeño primer paso, decidí apoyar mi cabeza en hombro. El nerviosismo corría por mis venas. No sabría si estaba haciendo lo correcto.
Sentí cómo giraba su cabeza hacia mi. ¿Qué estará pensando? ¿Debería quitar mi cabeza? Alejé mi cabeza de hombro y ambos nos miramos.
-¿Te molesta que...? -No pude formular mi pregunta puesto que él me interrumpió.
-No, no, para nada. Me encanta... Quiero decir, no me importa... Bueno, eso.
-Está bien. -Pude notar mi mismo nerviosismo en él. Volví a apoyar mi cabeza y esta vez, él apoyó suavemente su cabeza en la mía mientras acariciaba suavemente mi hombro.
Sentía los ojos de Louis y Macy posados en nosotros, sorprendidos y expectantes. No le di importancia, al igual que a sus susurros impertinentes y sus risitas.
-Solo ignórales. -Niall tan despreocupado como siempre. Asentí.
Niall tenía razón, debía ignorarles. Me concentré en la película y en el toque de Niall. En ningún momento quitó su brazo de mi.
Sentía los ojos de Louis y Macy posados en nosotros, sorprendidos y expectantes. No le di importancia, al igual que a sus susurros impertinentes y sus risitas.
-Solo ignórales. -Niall tan despreocupado como siempre. Asentí.
Niall tenía razón, debía ignorarles. Me concentré en la película y en el toque de Niall. En ningún momento quitó su brazo de mi.
* * *
La película acabó.
-Deberíamos esperar a que todos salgan. -Nos comentó Niall a los tres. -Tengo un plan. -Me susurró, solamente a mi.
-¿Un plan?
-Ya sabes, el tema Louis y Macy. -Sonreí al entender de qué hablaba. -Nosotros dos salimos, a paso normal, y que ellos nos sigan. Al final de la salida nos iremos corriendo dejándoles solos. ¿De acuerdo?
-Creo que Macy me matará...
-A lo mejor un poco. -Me guiñó el ojo.
-Lo digo en serio.
-Y yo, y yo. -Se ríe. Su risa era tan contagiosa que acabé yo también riendo.
-Te echaré toda la culpa a ti. -Le susurré antes de levantarnos para ir hacia la salida.
-No te creerá, yo soy un angelito.
-¿Tú? ¿Un angelito?
-¿Acaso lo dudas?
-¿De verdad quieres saber?
-Sí.
-Pues dudo mucho que seas un angelito. -Reí más fuerte todavía. Ya casi llegábamos a la salida. Louis y Macy estaban demasiado ocupados en discutir, sobre algo de la película, creo haber entendido.
De repente, una mano alcanzaba la mía y me tiraba fuertemente haciéndome correr.
-¡¿A dónde vais?! -Un grito de Louis irrumpió el silencio del pasillo por el que corríamos. Una sonrisa pícara se dibujó en la cara de Niall.
-Novios a la fuga. -Oí a Macy decirle a Louis. Sonreí en mi interior.
Llegamos a un ascensor que se abrió de inmediato. Niall pulsó el botón de la planta -1. En cuanto las puertas se abrieron para dejarnos salir, él volvió a tomar mi mano. Solo me dejé llevar entre coche y coche hasta que llegamos hasta uno negro, de ventanas tintadas.
Me abrió la puerta y me deslicé rápidamente hasta mi asiento. Él hizo lo mismo. Salió como un rayo del aparcamiento y cuando me quise dar cuenta, ya deambulábamos por las calles.
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