Laura's P.O.V.
-¡Lo conseguimos! -Celebró Niall.
-Ajá.
-Esto... ¿Estás bien? -Me miró intrigado mientras esperábamos a que el semáforo se pusiera en verde.
-Sí, aunque no me ha hecho gracia tener que correr.
-Puedo recompensarte.
-La verdad es que tengo mucha hambre, apenas comí algunas palomitas porque cierta personita se las acabó todas.
-Vaya, no entiendo como alguien puede hacer algo así. -Me sonrió y le devolví la sonrisa.
-Yo tampoco.
-Entonces... ¿Qué dices de ir a Nando's?
-Perfecto, en eso mismo estaba pensando yo.
Justo un segundo después de que el semáforo se pusiera en verde, aceleró el coche. Las calles no estaban demasiado transitadas.
-Tenemos suerte de que haya uno cerca.
* * *
El mesero nos guió hasta una de las mesas más alejadas. Era una mesa de dos. Nos sentamos y echamos una ojeada al menú. Poco rato después de pedir, nos sirvieron la comida.
-Me gustaría preguntarte una cosa. -Me dijo Niall mientras empezábamos a comer.
-Adelante. -¿Qué iba a decirme? Mi curiosidad iba en aumento.
-Verás, es que el mes que viene vamos a celebrar el bautizo de mi sobrino, Theo, y me gustaría que me acompañaras.
-¿Yo? -Wow, esto realmente me ha sorprendido.
-Sí, tú.
-Pero...
-¿Qué pasa?
-No sé si debería, no conozco a tu familia. ¿Acaso están de acuerdo con esto?
-¿Por qué no estarían de acuerdo? -Me dijo mientras me miraba como si hubiera dicho alguna locura.
-Porque soy una desconocida para ellos y ellos lo son para mi.
-Si ese es el problema, podemos visitarlos antes. -Mira que es testarudo.
-Es que no se trata de visitarles o... -Hice una pausa. -¿No pararás hasta que te diga que sí, verdad?
-Exacto.
-Bueno, -Suspiré- pero primero quiero que te asegure de que no será ninguna molestia que vaya contigo.
-Un momento.
Dejó sus cubiertos a un lado y sacó su móvil del bolsillo. Tecleó algo y lo acercó a su oído.
-Greg. Sí, bien ¿y tú? Quería hablar contigo sobre una cosa de la boda. -Se calló. -¿Pasado mañana? Un momento.
Tapó el móvil con su mano y lo bajó un poco. Me miró.
-¿Pasado mañana estás libre?
-Hmm, sí, supongo.
-Perfecto.
Volvió a coger su móvil.
-Pues te veo entonces.
Y colgó. Creo que fue la conversación más rápida que he escuchado.
* * *
Terminamos tranquilamente nuestra velada hablando de cosas insignificantes. El personal de Nando's nos dejó salir por la puerta trasera y volvimos al coche.
Él condujo sin ninguna prisa hasta que finalmente llegamos a mi residencia. Paró el coche y nos quedamos sentados en él.
-¿Quieres subir? -Rompí el hielo.
-Me encantaría, pero es tarde y mañana tengo una entrevista de radio.
-Está bien, lo entiendo. -Sonreí.
-Pero podrías invitarme otro día, iría encantado. Y si tienes algo de comida, mejor todavía.
-Descuida, conseguiré comida para cuando vengas. -Le guiñé un ojo.
-Genial. Te enviaré un mensaje para lo de mi hermano.
-Pues entonces te veré pasado mañana. Me lo he pasado muy bien hoy.
Aproveché que miraba a través del parabrisas para acercarme a él. Estaba apunto de darle un beso en la mejilla cuando él giró la cara en el mismo instante y aquel beso en la mejilla terminó siendo un beso en la comisura de sus labios. Esto solo me puede pasar a mi.
Cogí mi bolso y salí precipitada del coche. Mierda, creo que la he cagado. No debí haber hecho eso. Iba cabizbaja y a la vez muy avergonzada hasta la entrada de la residencia. Rebusqué mi bolso en busca de las llaves, ya que eran las once de la noche y las puertas ya se habían cerrado hace una hora, y giré mi cara hacia el coche.
Él me dedicó una sonrisa y sacudió su mano en modo de despedida y el coche desapareció entre la oscuridad de la noche.
Llegué a mi habitación y abrí la puerta. Macy estaba en pijama leyendo un libro tumbada en su cama. Cuando me vio dejó su libro y incorporó en la cama.
-Yo a ti te mato, ¿cómo me haces eso? -Se levantó para acercarse a mi.
-Lo siento, lo siento, lo siento. Es que Niall me lo pidió y bueno...
-Podrías habérmelo dicho, no me hubiese importado.
-¿Ah no? -La miré extrañada.
-No.
-Pensé que si te lo hubiera dicho no querrías, ya sabes, con todo lo que pasó en la acampada.
-Bueno eso es cosa suya y de Harry, no mía. Además, he de decir que me lo he pasado muy bien con él.
-¿Te gusta? -Me quedé en silencio. -O quizás, te gusta Harry.
-No, bueno, no sé. -Se derrumbó. Al principio eran pequeños sollozos que se convirtieron en miles de lágrimas. La abracé inmediatamente.
-No llores, por favor.
Esperé un rato para que se tranquilizara y me lo contase.
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